miércoles, 13 de agosto de 2008

Carretera perdida


En cada viaje que se emprende uno se muere un poco. Es que cada traslación corpórea implica otras tantas, más movilizantes aún, y ya nada vuelve a ser como antes. Cada viaje fuera del ámbito sedentario es como una suspensión de la realidad, de la acostumbrada realidad, y una inmersión en un océano de extrañezas, como una transportación dimensional.

Los trayectos sin itinerario son como puntos de fuga que se escapan de la lógica, del esquema, del control, muchas veces de la razón, más allá de que se siga un camino ya trazado o una huella tímida de algún viejo adelantazgo. Muchas veces los diarios de viaje intentan apalabrar e iluminar un poco esas travesías para reconocerse en ellos y no perder la propia historia en la inmensidad de los confines.

Pero lo que parece una línea sobre el asfalto puede ser una cinta de moebius. Y las ciudades, pueblos, caseríos y paisajes que se perciben pueden ser tan invisibles como los no-vio Calvino. El nomadismo es una búsqueda sin mapa ni brújula, pero con un cierto afán de conocimiento, de pantallazos sobre el otro lado del espejo, de revelaciones oníricas sobre los sentidos despiertos. Y es también un escape del sopor, un sacrificio del presente progresivo hacia un horizonte previsible, una apuesta al 37 en la rula.

Foto de alguna puerta dimensional en la ruta que atraviesa las Salinas de Ambargasta, Santiago del Estero. Pero seguramente, otro lugar.

6 comentarios:

TomK@t dijo...

Justamente, yo diría que en cada viaje uno vive. Hay que viajar para olvidarse cierto equipaje, ganar otro.

Solo la libertad es tiempo real. El mismo que las cuentas quieren matar.

Digo...

Qué te importa. dijo...

Cuando vi la foto y leí las primeras líneas pensé en escribir: 'Nos pusimos lyncheanos, chabón'. Lyncheanos, no linchados.
Pero después leí las siguientes líenas y pensé: 'Bueno, pero a aquel lyncheanismo habría que agregarle el delezianismo -no lugareño, o sí- que arrojan por la cara estas líneas'.
Para peor, y por último, no tuve más que leer las últimas líneas para transportarme -no viajera pero sí bidimensionalmente- al Cortázar -y Dunlop- de Los autonautas.
En conclusión, más allá de la pelotuda (in)capacidad de relación secundaria, buenísimo que hayas dado a la masividad estos confines. Que nada tienen que ver, creo, con los tres mosqueteros del Pensamiento de.
Las masas peronistas, en breve, harán de este sitio sus -interinamente dicho- masitas.
La concha 'Rosita' Gomez.

Paz Tyche dijo...

Si que si. deterrito-reterrito.
Nuestra revista (?) puede tener una sección de letras de rock en nuestro idioma que hablen de la ruta o el viaje. Acá algunos casos:

Vamos a la ruta-
Los Guarros.

Voy manejando mi coche
te he visto por la ciudad
día a día, noche a noche
y no te puedo encontrar
piso mas fuerte el acelerador
voy llegando al limite de esta ciudad
me voy de acá con vos

Ohh
vamos a la ruta
ohh
vamos a la ruta

No te preocupes nena
y te voy a rescatar
me paso por tu casa
deja una carta a tu mama
piso mas fuerte el acelerador
voy llegando al limite de esta ciudad
me voy de acá con vos

Ohh
vamos a la ruta con vos
ohh
vamos a la ruta
ohh
vamos a la ruta
vamos nena
ohh
juntos en la ruta
ohh yeah
nena

Prendo la radio y suena
puro rock and roll
ya nos vamos nena
a correr los dos
piso mas fuerte el acelerador
voy llegando al limite de esta ciudad
me voy de acá con vos

Ohh
vamos a la ruta con vos
con vos
ohh
vamos a la ruta
ohh
vamos a la ruta
ohh yeah
ohh
juntos en la ruta

Ohh
vamos a la ruta
vamos nena
ohh
vamos a la ruta
ohh
vamos a la ruta con vos
ohh
juntos en la ruta.

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otra:

Chica rutera - El mató a un policía motorizado (temazo)

Ey, espero que vuelvas , espero que vuelvas , espero que vuelvas
Ey , chica rutera, chica rutera, chica rutera.

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otra:

Amanece en la ruta - Sueter

Amanece en la ruta, no me importa dónde estoy
me he dormido viajando y he soñado tan intenso
y en ese sueño yo me veía en ese auto, pero no
no era el mismo porque estaba todo roto en su interior

Este paisaje es tan extraño, se parece al de un tren eléctrico
esos árboles tienen contornos, darme cuenta es tan hermoso.
Y en ese sueño yo me veía en ese auto, pero no
no era el mismo porque tenía fuego en su interior, en su interior

A medida que aceleramos mis recuerdos se estremecen
y en un soplo veo proyectado como un film toda mi vida
Ya no se si el cielo esta arriba, abajo o dentro de mi
y aunque el paisaje sea tan extraño creo haber estado aqui.

Dónde voy, dónde estoy, quién soy yo, qué hora es, dónde estaré?
Si afuera no es noche, tampoco es de día
no hay tristezas, tan solo alegrías en mi corazón

Y ahora todo es una luz tan clara que a mi lado ya no hay nada
solo alegría, paz y armonía y esa luz que es tan tibia
y te prometo eso no era un sueño en ese auto estaba yo
y ese auto estaba todo roto y con fuego en su interior.

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Luc Pierrot dijo...

Claro que se vive a full en los viajes, justamente se aniquila o se muere un poco la vida de estanque.
Rosita, sí, un poco de todo hay, y de Karma Police también si querés.
Bien por lo temas, aunque el 2° no lo juno. ¿El 1° es de Los Guarros o de Pomelo? Y podría ir Karma Police si querés.

Anónimo dijo...

Recomiendo el final de la película Vengo, de Tony Gatlif: a la imagen de la Ruta se le suma una canción que dice "...no tengo bandera, no tengo paisaje, no tengo patria..."

El Gitano

Santiago dijo...

Es difícil ponerse coherente Xanax mediante (si!, de una puta vez quiero abandonar la nocturnidad).
Mi mejor tiro pertenece a una cita que no es mía (porque Supertramp es Dios):
Nadie debería negar que el nomadismo siempre nos ha estimulado y llenado de júbilo. En nuestro pensamiento, la condición de nómada esta asociada a escapar de la historia, la opresión, la ley y las obligaciones agobiantes, a un sentimiento de libertad absoluta, y el camino del nómada siempre conduce al oeste.
Wallace Stegner.

Deberíamos sospechar del amburguesamiento de Wallace, pero al fin y al cabo nuestro repollo no es inmune.

Abrazo nacido para ser salvaje,
Tati.