lunes, 23 de junio de 2008

delta

el péndulo se detiene

y las agujas

agujerean a machetazos desorientados

desoccidentados

los límites,

allanan y estallan

las matas circunvaladas

de las burbrújulas.

arañan un áspero destino

sin márgenes en sus flancos

sucumbido de presencias.

el fluído tiempo torrente

en un beso barroso

roza el cauce de su dura boca

y dura

hasta la desembocadura,

donde el aliento neblinoso oculta

la tierra aislada

de su oleado horizonte.

el caudal se despereza,

se ensancha y aflora

en la eterna infinita anónima

multitud acuática.

la tierra comienza a girar.

y el péndulo se balancea.

3 comentarios:

Esteban dijo...

Confirmo lo que intuía: tu escritura es un juego melancólico, Luc. Y en la geografía de este poema, en particular, se ve con toda transparencia.

Cheers!

Luc Pierrot dijo...

Gracias tevs. Y sí, barrocamente melancohólico. Y si nos ponemos eruditos, recordamos a Heráclito y dejamos de lado el eros, el tanatos y hasta el mismísimo cronos de la cuestión, te diría que acá hay mucho de kakos (de paso aludo a tu nick de "soy un pequeño delincuente"). Malesemo...
Abrazo

Qué te importa. dijo...

Me gustó la vuelta de tuerca del final. O la tuerca de vuelta a la final.
Saludos,
Mauro.